Traducción jurada: la nueva ley en 5 titulares

Efectivamente, ha cambiado la legislación que se aplica a la traducción jurada en España. El día 6 de noviembre se publicó en el Boletín Oficial del Estado esta orden que revisa la obtención del título de Traductor-Intérprete jurado. Entró en vigor el 16 de noviembre de 2014.
Os contamos los cinco puntos clave en titulares, como en el Telediario.

Nueva legislación sobre traducción jurada

  • 1. Ahora es obligatorio adjuntar una copia del original sellada y firmada fechada

Exacto. «A efectos de la comprobación de la autenticidad del original a partir del cual se ha efectuado la traducción, deberá acompañarse copia del mismo, sellado y fechado en todas sus páginas».

  • 2. El sello de traductor jurado no podrá llevar datos de contacto

El modelo de sello que se requiere a partir de ahora para validar las traducciones juradas no contiene la dirección y queda reducido a la mínima expresión. Debe responder al siguiente modelo [sic]:

(NOMBRE Y APELLIDOS)
Traductor/a-Interprete Jurado/a de (IDIOMA)
N.º (NÚMERO DE T/I JURADO)

 

A partir de esta semana, los traductores e intérpretes jurados ya nombrados tendremos dos años para cambiar el sello. 

  • 3. El examen será casi igual, pero tendrá temario para la primera prueba

Para participar en los exámenes no cambian los requisitos. Es preciso ser mayor de edad, de nacionalidad española, de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo, así como tener una titulación superior válida en este nuestro Estado español.

En las convocatorias, ahora se presentará un anexo con las materias del primer examen. Además, se incluye la posibilidad de responder a la convocatoria por vía telemática, así como se establecen las webs del ministerio y de información pública como espacio donde se anunciarán los resultados (www.exteriores.gob.es y 060.es).

El nuevo examen para traductores jurados se compone de tres ejercicios (A, B y C), uno de ellos con tres pruebas. En cada prueba se obtendrá un resultado eliminatorio («apto» / «no apto»):

A) Examen tipo test: gramática y terminología.
B.1) Traducción sin diccionario al castellano.
B.2) Traducción sin diccionario a lengua extranjera.
B.3) Traducción económica/jurídica al castellano, con diccionario (pero no valen los electrónicos [!])
C) Prueba de interpretación consecutiva y entrevista.

  • 4. La declaración jurada ahora especifica que nos nombra el Ministerio

Además, la declaración jurada también ha sido modificada y ahora especifica que la traductora o el traductor en cuestión lo nombra el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. La redacción queda tal que así:

Don/Doña [nombre y apellidos], Traductor/a-Intérprete Jurado/a de [idioma] nombrado/a por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, certifica que la que antecede es traducción fiel y completa al [lengua de destino] de un documento redactado en [lengua de origen].
En [lugar], a [fecha].

Por supuesto, esto no quiere decir en absoluto que los traductores jurados sean ahora funcionarios, trabajen para el Estado, ni nada por el estilo: «no confiere (…)  la condición de funcionario público ni supone el establecimiento de ningún vínculo orgánico ni laboral con la Administración General del Estado».

  • 5. El carné de traductor-intérprete jurado ahora será de plástico y en color (probablemente)

Por último, se actualiza el carné de traductor-intérprete jurado, que dejará de ser una cartulina con una foto y un sello para adaptarse al siguiente modelo (¿os dais cuenta de que el BOE no está en color aún?):

Nuevo carné de traductor-intérprete jurado

Nuevo carné de traductor-intérprete jurado

Los traductores e intérpretes jurados ya nombrados tendremos cinco años para cambiar el carné.

Os recordamos que  podéis encontrar todos los detalles en la «Orden AEC/2125/2014, de 6 de noviembre, por la que se dictan normas sobre los exámenes para la obtención del título de Traductor-Intérprete Jurado».

¿Qué os parece? Nos gustaría saber la opinión de traductores, clientes y demás afectados. Nos encantará leer vuestra opinión en los comentarios.

Traducimos tu vida
(laboral, académica… personal)

Una de las cosas más curiosas de traducir los documentos de los demás es que entramos en su vida de cierta manera que otros profesionales no.

Gracias a Garry Knight

Gracias a Garry Knight, por la foto.

La cosa va tal que así: Una persona tiene una necesidad. Digamos que tiene que presentar la traducción jurada de una serie de documentos personales, como sus títulos universitarios, sus notas, su informe de vida laboral o una carta de recomendación, porque ha encontrado un postgrado en un país nórdico. Además, por el motivo que sea, el plazo para presentarse se va a acabar «ayer» (cuando digo que algo va a ocurrir «ayer», significa que el plazo roza lo imposible).

Esa persona acude a Júramelo para que le hagamos una buena traducción con el tiempo justo. Si no lo conseguimos, perderá la posibilidad de apuntarse en el curso de su vida: en un lugar exótico y en la especialización que más le gusta.

Nosotros nos ponemos a barajar cómo se encaja esto entre el trabajo que ya tenemos que hacer, el tiempo que tarda la mensajería y ¡para dos personas distintas y por duplicado! De modo que tenemos que coordinarnos con la mensajería (trabajamos con un equipo muy eficiente y comprensivo). Igualmente, nos toca realizar otras tareas menos prioritarias más tarde.

Pero lo más interesante de todo esto, es traducir.

¿Por qué? No sé si alguno de vosotros traduce documentación personal, o la necesita como abogada o en una notaría, o se dedica a evaluar expedientes. Es muy curioso cómo se trata de una pequeña invasión, solicitada, eso sí, en la vida de otra persona. Terminas por saber dónde estudió y qué se le daba mejor, sitios en que ha trabajado y si la apreciaban lo suficiente como para firmar en una carta que dice que es una persona que vale.

Esto último nos ha pasado muchas veces y, concretamente, ya de por sí es interesante. Pero lo mejor de lo mejor es cuando, después de haber pagado y todo, tienen el pequeño detalle de escribirte:

Buenos días, Pedro: Sólo quería decirte que los dos sobres han sido entregados ya y que has hecho un excelente trabajo.. a pesar del poco tiempo que tenías. Cuando vaya por donde estáis te invito a una caña. Dale las gracias también a Begoña. Un beso

Beatriz

Y entonces, todo lo demás da igual por unos segundos. Te sientes más humano y recuerdas el valor que tiene tu trabajo para la vida de los demás.

Así que le pedí que nos lo tuiteara, que nos hace siempre ilusión:

 

¿Hace falta el original para traducir y jurar un documento?

¿Es necesario aportar el documento original en papel? ¿Tengo que desplazarme para entregarlo? ¿Lo tengo que enviar por correo o mensajería?

Un original en tailandés // Foto: Steel Wool

Un original en tailandés // Foto: Steel Wool

Para poder traducir correctamente el documento y que se registren todos los detalles que lo hacen válido, la traductora o el traductor debe verlo al completo. Esto no significa que deba tenerlo en la mano, físicamente. Lo que necesita es ver correctamente todas las páginas, incluso las que parece que «sólo llevan un detalle sin importancia».

La versión de fax o de escáner que se envía debe contar con la resolución adecuada. Igualmente, cuando el original tenga varios colores, se recomienda que se prepare una versión de escáner en color. Ya hemos hablado alguna vez de los mejores formatos para solicitar una traducción jurada.

¿Por qué? A menudo, ciertos detalles únicos otorgan mayor validez al documento original. Así, un sello con fecha o un número de serie inscrito al margen o en el reverso del documento pueden ser los que marquen su autenticidad. Y, puesto que nuestra traductora o nuestro traductor jurados darán fe de que la traducción corresponde con el original, debemos asegurarnos de que nuestra copia tiene en cuenta todos estos detalles.

Muchas compañeras y compañeros que se dedican a la traducción jurada, adjuntan a la misma el original, también firmado y sellado. Esto se hace de manera informativa y especialmente en los casos en los que no se han tenido los originales en la mano.

Como traductor, ¿alguna vez has tenido que solicitar un original en papel? Y como cliente ¿alguien te ha solicitado ver el original? ¡Cuéntanoslo!

¿Qué es la resolución de un documento? ¿Cuál es la mejor para una traducción jurada?

¿Qué significa que mi documento tiene que tener una u otra resolución?
¿Cómo sé qué resolución tiene y cuál necesita para una traducción jurada?

¿Cómo se ve el texto según la resolución con la que se realice la imagen?

¿Cómo se ve el texto según la resolución con la que se obtenga la imagen?

Los documentos que enviamos por un formulario o por correo electrónico para traducir y jurar son imágenes, tanto si se trata de un PDF, como de un formato PNG o JPG. Normalmente los obtenemos mediante una foto del documento original o pasándolo por un escáner.

¿Qué es la resolución?

Se trata de un factor de calidad de la imagen. Las imágenes que podemos ver y utilizar en nuestros equipos informáticos están compuestas de puntos de colores (píxeles). La resolución es el número de puntos por unidad de medida. Se mide normalmente en puntos por pulgada (PPP, o su abreviatura en inglés DPI: dots per inch).

A mayor resolución en un documento, los detalles se aprecian con más facilidad. Así, con más puntos podemos captar mejor: las curvas de las letras, las formas de los escudos y timbres o los degradados de color. También es más fácil distinguir el texto que pueda haber debajo de un matasellos. Eso sí: un archivo con mayor la resolución también ocupa más espacio, pues contiene más información.

 ¿Cuál es la mejor resolución para una traducción jurada?

Una buena resolución para enviar documentos que haya que traducir estaría entre 200 y 300 ppp. En ningún caso recomendamos que se envíen documentos por debajo de 200 ppp, que pueden tener muy poca calidad y dificultar mucho su lectura. Tampoco merece la pena escanear nada por encima de 300 o 400 ppp, que contará con calidad de sobra, pero se podría convertir en un archivo muy pesado.

¿Cómo sé qué resolución tiene un documento?

La resolución suele aparecer en las propiedades del documento, que se hallan al hacer clic con el botón derecho del ratón (o con la tecla de comando pulsada) sobre el icono del archivo. En algunos programas, como los lectores de PDF, en el menú «archivo» suele aparecer la opción para ver las propiedades.

 

Por último, pero no menos importante, no debemos olvidar que desde el 2015 es obligatorio que las traducciones incluyan una copia del original. Para que esta se imprima en buenas condiciones, es necesaria una resolución mayor que la que hace falta para una pantalla.

¿Os parece útil esta información? ¿Tenéis algo más que comentar?

¿Qué es un traductor jurado?

¿En qué se distingue una persona que puede emitir una traducción jurada de otra que no? ¿Quién corrobora la validez del trabajo de una traductora jurada o un traductor jurado?

Traducción jurada lista para firmar y sellar.

Documento original listo para ser traducido, firmado y sellado, con mucho amor.

Partimos de un concepto sencillo: una traductora jurada, o un traductor jurado, es aquella persona que puede certificar una traducción. Se trata de lo más parecido a la figura de notario en materia de traducciones.

Gracias al nombramiento que obtienen del Ministerio de Asuntos Exteriores del Estado Español, las traductoras juradas y los traductores jurados están capacitados para dar fe ante la administración pública de la validez de una traducción de un documento dado. Tan solo la Oficina de Interpretación de Lenguas del Ministerio de Asuntos Exteriores puede revocar la validez de la traducción jurada.

La obtención del nombramiento se alcanza tras cumplir una serie de requisitos, relacionados con su competencia como traductores así como sus conocimientos de materia jurídica. Esos requisitos están detallados en la página del ministerio sobre el examen a traductor jurado, el reconocimiento de méritos y la exención de examen por estudios equivalentes.

En la práctica, las traductoras juradas y los traductores jurados también certifican la validez de una traducción ante otras organizaciones: como una empresa que quiere contratarnos, una universidad en la que queremos estudiar o administraciones públicas que no son la española. Estos casos están apoyados por la tradición, a falta de un marco legal.

¿Queda alguna duda? ¿Más conceptos sobre lo que es un traductor jurado? ¡Manos a los comentarios!