Can translation professionals really achieve true international mobility?

Hoy os traemos un artículo de Louise Taylor. Disfrutad.

We hear a great deal about the freedom that the modern world offers, with freelance working and technological advances opening up the possibility of enjoying the nomadic lifestyle while still having a flourishing career. But before you pack your sun-cream and book those plane tickets, it might be worth doing a bit of research online to find out how truly mobile we are when it comes to living and working overseas.

Professional translation is a career that naturally lends itself to the idea of working overseas. Fluency in two or more languages can certainly open doors and make the transition to a new country much more smooth. From chatting to the locals about the best natural swimming spots to uncovering hidden gastronomic gems too tiny to make it onto the likes of TripAdvisor, speaking the local language will allow you to experience international travel in a way that monolinguals rarely can.

However, there’s a big difference between enjoying travelling and achieving true international mobility, where you’re not tied to any particular country and free to take off at will for foreign shores. Sadly, we live in a world driven by bureaucracy and paperwork can present a huge barrier to mobility. Whether its visa requirements or residency paperwork, national and local officials in many countries seem to delight in putting would-be free spirits through the wringer when it comes to having the right stamps on the right bits of paper. Not many of those who dream of flitting their way around the world picture queuing inside poorly air-conditioned government buildings for hours on end, but this can be the sad reality in many cases.

Fiscal matters present another barrier to true freedom of mobility. Regardless of where you travel and with what frequency, you have to be a tax resident somewhere. That means complying with local filing requirements and deadlines, no matter where you may be working from or which country your clients are in. In fact, cross border working can be a financial minefield, particularly when it comes to matters like sales tax and social security payments. A good accountant can be a real help, but truly international financial support services are hard to find. Many accountants specialise in their own country’s taxation laws, not those of two or more countries.

While all this may sound somewhat negative, it is sadly realistic. To have a professional career means paying taxes, which means paperwork and deadlines. For those who work freelance, the burden falls on them as individuals to sort these things out. In the same vein, to head overseas in order to work and/or live means satisfying certain visa and residency requirements.

That’s not to say that the nomadic lifestyle is impossible. Not at all. It’s just that it involves rather more research and planning than the dream of sipping cocktails while sunning oneself in a hammock brings to mind, if everything is to be done properly. It’s worth doing much of this research upfront before you set off. After all, why spend hot afternoons paying to sit in crowded internet cafés when you could sort out many of the details from home before you leave?

Real international mobility is a wonderful dream and it’s true that technology has brought us much closer to achieving it. Those who provide translation services are well positioned to pursue that dream. Their linguistic expertise puts them ahead of many would-be globetrotters in terms of the experiences they can look forward to. While paperwork requirements and fiscal matters will no doubt consume a fair amount of time for those planning to work their way around the world, they shouldn’t prove to be an insurmountable barrier. We might not have achieved true international mobility yet, but we’re certainly getting closer.

Louise Taylor is the content writer of the Tomedes Blog.
Tomedes is a provider of professional translation services for business customers and individual clients.

Do you need to translate your documents for your international mobility?

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Los secretos de los documentos escaneados

Si tuviésemos que ponerle nombre a la época en la que vivimos actualmente, probablemente la llamaríamos la Era de las Nuevas Tecnologías. En Júramelo intentamos adecuarnos y adaptarnos a esta era lo máximo posible. De hecho, para hacer las traducciones juradas, solo necesitamos que nos envíen los documentos escaneados. Ya no se necesita tener el papel original en mano. Si hay personas que todavía recelen de este método, os contamos por qué lo hacemos, qué lo hace seguro y también, para los curiosos, cómo se puede hacer.

La magia de las nuevas tecnologías. Imagen de Pixabay

La magia de las nuevas tecnologías. Imagen de Pixabay

Documento escaneado VS documento en papel

Hace ya un tiempo hablamos de la «seguridad» traducir un documento escaneado en vez de uno en papel. Se puede pensar que es más fácil falsificar un documento escaneado que uno en papel, pero eso no es así. Como ya dijimos en su día, hay documentos electrónicos que son más difíciles de falsificar que uno en papel. A nivel de legalidad, tampoco hay ninguna regulación que estipule que solo se puedan traducir los documentos desde la versión en papel.

Un trabajo más ágil

Recibir el documento en versión electrónica aligera muchísimo el proceso de traducción, además de las ventajas que aporta. Por ejemplo, tenemos el «original» en el mismo formato en el que realizaremos la traducción. Lo que puede parecer una tontería, pero no lo es. Es mucho más cómodo, rápido y eficaz.

Así da gusto trabajar. Imagen de Pixabay

Así da gusto trabajar. Imagen de Pixabay

¿Cómo?

Lo decíamos al principio, las tecnologías no paran de evolucionar y cada vez hay más herramientas o recursos que se pueden utilizar para agilizar el trabajo. La más convencional, que puede que conozcáis ya la mayoría, es dividir la pantalla del ordenador en dos, así:

documentos escaneados

¿Cómo se hace automáticamente? Tecleamos, al mismo tiempo, la tecla de inicio ( Win) más la flecha izquierda o la derecha, dependiendo del lado en el que queramos colocar la ventana.

Otra cosa que se puede hacer, es pasar el documento escaneado a Word, con lo que podemos realizar la traducción jurada ahí mismo. Hay un programa (Wondershare PDFelement) que convierte todos los elementos de un documento escaneado en PDF a Word. Una vez que te lo descargas, abres ahí el documento escaneado correspondiente y seleccionas «convertir PDF». Después pulsamos en «Habilitar OCR», seleccionamos Word como formato de salida ¡y listo!

Gracias a estas herramientas, los traductores jurados pueden realizar su labor mejor, ya que se puede ir directamente al grano y centrarse en lo más importante: el contenido del documento.

Esperamos que este artículo os haya resultado útil y, si necesitas una traducción jurada, no dudéis en contactar con nosotros. Puedes pedir las copias que quieras y ¡también en PDF!

Fuentes:

Sistemas jurídicos diferentes, ¿sirve de algo la traducción jurada?

¡Pues claro! Los sistemas jurídicos son diferentes en todos los países y, aún así, realizamos traducciones juradas todos los días. A pesar de que pueda complicarse, sigue siendo posible realizar la traducción jurada de sus documentos. Si quieres saber de que tipo de complicaciones hablamos, sigue leyendo, te lo contamos.

«Barrera abierta...» Imagen de Astrid Alonso en Flickr

«Barrera abierta…» Imagen de Astrid Alonso en Flickr

Dificultades ante la divergencia de sistemas jurídicos

Una de las trabas de la traducción jurada es, por ejemplo, que un documento concreto no exista como tal en el país en el que se va a presentar. Algunos ejemplos de este tipo de textos son:

  • Autorización ante notario de los padres para contraer matrimonio frente a certificado de capacidad nupcial
  • Contrato o acuerdo de matrimonio frente a certificado o acta de matrimonio
  • Acta de repudio frente a demanda de divorcio
  • Licencia de matrimonio

Además, hay que tener en cuenta que los sistemas jurídicos se construyen a raíz de la cultura de cada país, por lo que es imposible que haya dos iguales. Esto influye también a la traducción jurada de sus documentos. Un hecho curioso que se ilustra en el artículo de Roberto Mayoral, es que en una partida de nacimiento paquistaní no incluye el nombre de la madre pero sí los datos relativos a la religión o casta.

Lo que pasa en estas situaciones, sobre todo con el aumento del número de migraciones, es que los países de origen se están modificando los documentos para que incluyan la información necesaria para el país de destino.

¡Cuánto papeleo! Imagen extraída de Pixabay

¡Cuánto papeleo! Imagen extraída de Pixabay

Otro aspecto que suele diferir entre sistemas legales son las «figuras jurídicas», es decir, aquellas realidades que forman parte del sistema de un país pero en otro no.

Podríamos enumerar una larga lista de diferencias, pero como ya os hemos hecho una idea de algunas de las más comunes, pero queda por resolver una cuestión: ¿qué suelen hacer los traductores cuando  pasa esto?

Tendrás que esperar al próximo artículo para saber la respuesta. En él, te contaremos qué solemos hacer los traductores para salvar estas diferencias y cuáles son los recursos que solemos utilizar. Mientras tanto, si necesitas una traducción jurada, en Júramelo te prestamos este servicio. Además de que puedes el pedirnos presupuesto de tu traducción jurada sin compromiso.

Consulta el precio de la traducción jurada de tu certificado de matrimonio

Fuentes:

 

¡ATENCIÓN! Hay que renovar el sello de traductor jurado en una semana

Como ya escribimos en su día, la Orden AEC/2125/2014 sobre el título de Traductor-Intérprete jurado introdujo una serie de cambios que modificaron algo más que el examen, como, por ejemplo, el formato del sello y del carné del traductor jurado.

El plazo que se estipuló para cambiar el sello era de dos años desde que la ley entrara en vigor (16 de noviembre de 2014), por lo que el lunes 15 de noviembre de 2016 es el último día.

«Deadline» Fecha límite

«Deadline»: fecha límite

Si aún no has cambiado el sello lo puedes hacer esta semana para poder seguir contando con un sello válido.

Formato del sello para las traducciones juradas

Modelo de sello

El sello deberá copiar este formato, tal cual. Un cambio importante para tener en cuenta con respecto al sello anterior es que ya no contiene datos de contacto. En su lugar, hay que incluir el número de Traductor-Intérprete jurado. Si no te lo sabes, se puede consultar buscando tu nombre en el listado del M.A.E.C. (el número aparece al lado).

Citamos la orden:

2. En el sello deberán figurar necesaria y exclusivamente, en castellano y sin adición de ninguna otra mención o símbolo, los siguientes datos:

a) Nombre y apellidos del Traductor/a-Intérprete Jurado/a.

b) Idioma o idiomas para cuya traducción e interpretación ha sido habilitado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

c) Número de Traductor/a-Intérprete Jurado/a.

Diseño del sello

Cuando vimos el modelo de sello, nos preguntamos si su diseño tenía que ser tan sobrio. Esto es lo que hemos podido averiguar al respecto:

  • Se recomienda que la tinta no sea negra (para que se distinga bien que la traducción es la original y no una fotocopia).
  • No se estipula el tipo de fuente: desde Júramelo te aconsejamos que utilices, si quieres, cualquier otra fuente, siempre que sea lo suficientemente formal (como para ponerlo en un documento que se entregará en algún organismo oficial) y ante todo legible.
  • Como máximo adorno, una orla lisa sin leyenda.
  • Hay que tener cuidado porque puede que la Oficina de Interpretación de Lenguas (la encargada de regularlo) lo rechace, como por ejemplo, si la forma es otra distinta a la rectangular.

En cuanto al tamaño no se detalla ninguna información. Podéis encontrar más detalles sobre él en la guía práctica que publicamos cuando la orden entró en vigor.

Formalización del sello ante el Ministerio de Asuntos Exteriores

Os preguntaréis cómo se notifica la la Oficina de Interpretación de Lenguas de que ya lo hemos renovado. ¡No hay que ir allí! ¡Calma! Vale con enviar un correo electrónico a esta dirección con el nuevo sello escaneado y los datos.

¡En un solo click!

¡En un solo click!

Recordatorio: renovación del carné de traductor jurado

El cambio en el formato del sello no fue la única innovación que estipuló la Orden de noviembre de 2014, también se ha cambiado el formato del carné. Te contamos todos los detalles aquí.

carnet_traductor_jurado

A partir del próximo 15 de noviembre quedarán tres años antes de que acabe el plazo. ¡Aún puedes evitar que te pase como con el sello!

En la sede electrónica del M.A.E.C. se encuentra toda la información necesaria para solicitar el nuevo carné. De todas formas, te informamos de que la tasa a pagar es de 6,12 € y se recomienda enviar el recibo a la Oficina de Interpretación de Lenguas por correo certificado a esta dirección:

OFICINA DE INTERPRETACIÓN DE LENGUAS MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES
Plaza de la Provincia 1
28012 – Madrid

Podemos recogerlo a la Delegación del Gobierno más cercana.

Esperamos que te haya resultado de utilidad este post ¡y recuerda que queda una semana!

Prisas. Imagen de Julián Contrera en Flickr

Prisas. Imagen de Julián Contrera en Flickr

Otras fuentes:

La labor social del traductor jurado

Una de las múltiples ventajas que ofrece la traducción jurada, a diferencia de otras modalidades de esta disciplina, es que posee una vertiente social, no tan enfocada a entretener o a fines comerciales como a resolver trámites importantes para la vida de la gente.

En ese sentido, gracias a nosotros se celebran matrimonios, se firman contratos, se arreglan problemas legales, se convalidan todo tipo de certificados y títulos extranjeros, se posibilita que otros profesionales puedan ejercer y vivir en otros países y, en definitiva, se solucionan gestiones trascendentales para otras personas que, en muchas ocasiones, pueden acabarles suponiendo un gran paso a nivel profesional o personal.

Para algunos podrán parecerles simples papeleos, documentos académicos o técnicos sin más, pero lo cierto es que la contribución del traductor jurado es un eslabón de una cadena que incluso llega a salvar vidas. Lo que era el simple expediente laboral de un cirujano que se necesitaba traducido y sellado en otro idioma acaba permitiendo que ese doctor pueda operar a niños en Etiopía, por decir solo un ejemplo. Así que, compañero traductor, si estás desmotivado, párate un segundo a pensar en todo lo que aportas, que es más de lo que crees.

¡Tú molas! Imagen de Jeremy S

¡Tú molas!
Imagen de Jeremy S

Por otra parte, el hecho de que estas traducciones tengan que entregarse en el papel original, ya sea en persona o por envío, facilita el contacto directo con el cliente, para quien dejamos de ser invisibles a partir de ese momento. El hecho de que le hayamos ayudado en un proceso burocrático algo engorroso hace que nos valore, y es que tengo comprobado que los clientes de traducciones juradas suelen mostrar más gratitud, lo cual nos reporta una satisfacción añadida que se agradece. Al fin y al cabo, ¿a quién no le mola que le reconozcan su labor?

En conclusión, se trata de una faceta desconocida de nuestro trabajo, pero de vez en cuando conviene recordar que lo que hacemos sirve de algo. Porque no solo vertemos contenido de un idioma a otro, también ayudamos a personas, y ese es el objetivo final que me motiva cada día.

La traducción matrioska: traducción jurada de ruso de un poder notarial

Para que un poder notarial jurado sirva en Rusia y en España se tienen que dar una serie de requisitos. Os explicamos cómo solicitar la traducción jurada de este documento de autorización sin quebraros la cabeza más de lo necesario (que tampoco es moco de pavo). Hemos llamado a este método de traducción jurada de un poder notarial ruso «la traducción matrioska».

Una de las cosas que me parecen más interesantes de traducir documentos y jurarlos es el laberinto burocrático en el que nos tenemos que meter a veces.

Decía un profesor mío de traducción que viajar a otro continente se parece a fotocopiar un documento sobre una transparencia, un acetato, con un tamaño ligeramente mayor o menor que el original. Cuando ajustas una esquina y parece que encaja, la copia no se ajusta del todo por el otro lado. Es equivalente, pero no es idéntico.

Un águila bicéfala en San Petersburgo.

Un águila bicéfala, como nuestro poder notarial, en San Petersburgo. Fotografía de Jonas Forth.

A la hora de realizar la traducción jurada de un poder notarial para Rusia, nos encontramos con que es necesario que sea muy equivalente. Casi idéntico. De lo contrario, no nos permitirán ejercer las facultades listadas en el poder. Os lo explico:

  1. En primer lugar, como para cualquier poder notarial, debemos establecer a qué facultades nos autoriza este documento. Normalmente, si vamos a necesitar este tipo de autorización, es porque tenemos una persona allí que colabora con nosotros.
  2. En segundo lugar debemos obtener una redacción de un poder tal y como se requiere en Rusia, en ruso. Vuestro colaborador deberá ponerse en contacto con un despacho legal o notarial que le asesore y le facilite el texto que contenga las fórmulas necesarias para que sea válido.
  3. A continuación, realizaremos una traducción no jurada del ruso al español. Podéis encargárnosla desde la web (desde este enlace por ejemplo) y llamarnos (+34 868 05 08 16) o escribirnos (a info [arroba] juramelo.es) para decirnos que es para este trámite. Os recomendamos que para ello contéis con profesionales de la traducción jurídica, como los que tenemos en Júramelo. No olvidéis que para esta lengua hay que tener en cuenta que los nombres propios se adaptan, con lo que para este paso es necesario tener claro cómo se van a adaptar.
  4. Ahora que tenemos el texto traducido al español, debemos solicitar un poder notarial en España que incluya ese texto. De este modo, el texto contendrá tanto las fórmulas y requisitos necesarios para que el poder sea válido aquí como para que en Rusia también sea reconocido.
  5. El siguiente paso es ponerle la apostilla de la Haya. Podéis leer acerca de este tipo de legalización en nuestro artículo de preguntas y respuestas sobre la apostilla de la Haya.
  6. Por último, bastará con realizar una traducción jurada del poder español al ruso, en la que mantendremos el texto inicial para que se acepte en Rusia sin problemas.
La traducción matrioska, una traducción jurada dentro de otra dentro de… Imagen de Rufus Gefangenen

La traducción matrioska, una traducción jurada dentro de otra dentro de… Imagen de Rufus Gefangenen

Esperamos que esta explicación os haya resultado útil. ¿Conocéis alguien que haya necesitado este tipo de trámite? ¿Cómo lo resolvió? ¡Contadnos vuestras experiencias en los comentarios!

Большое спасибо!

Comprueba el precio y el plazo del primer paso, con nuestra calculadora:

Traducción jurada de documento notarial ruso

Año fiscal nuevo, retención de IRPF nueva

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Con la llegada de un nuevo año llegan, habitualmente, las nuevas condiciones fiscales respecto a retención de IRPF e impuestos. Os las explicamos para los traductores que trabajáis con nosotros (y para cualquier otro traductor o autónomo que caiga por aquí):

  • La general, del 19 %. Nada más que añadir.
  • La «mileurista», del 15 %. Si tus ingresos brutos del año anterior son inferiores a 15.000 euros anuales y representan más del 75% de tus rendimientos de actividades económicas y rendimientos del trabajo del ejercicio, dínoslo.
  • La reducida, del 9 %. A aplicar durante el año fiscal en el que te diste de alta y los dos siguientes.

En Júramelo.es ya hemos actualizado automáticamente la plataforma de traductores con estos tres tipos de retención. Los del 19 % y el 9 % no tenéis que hacer nada más. Los que os queráis beneficiar de la retención del 15 % tenéis que decírnoslo activamente.

Para traductores jurados: consejos para aplicar la nueva ley

Zeitstempel

Ya hablamos ayer de las novedades en la Orden AEC/2125/2014 que revisa la obtención del título de traductor-intérprete jurado, en este post también mencionaremos algunas sugerencias en torno a los puntos relacionados con las traducciones juradas:

Sello

Según el anexo I, el nuevo sello deberá seguir el siguiente formato:

(NOMBRE Y APELLIDOS)
Traductor-intérprete jurado de idioma (IDIOMA)

N.º (NÚMERO DE T/I JURADO)

No es válida, por ejemplo, la fórmula “Traductor-intérprete jurado de idioma inglés-español”, la forma correcta sería: “Traductor-intérprete jurado de idioma inglés”. Tampoco se especifican detalles sobre el tamaño del sello ni el color de la tinta.

Si bien es cierto que se suprimen los datos de contacto que antes aparecían en el sello, ahora debe incluir el número de traductor-intérprete jurado, dato que se puede consultar en el listado del Ministerio de Asuntos Exteriores. Para los que no conozcan el suyo, escribid vuestro nombre y veréis el número justo a continuación. Esta medida evita el engorro de tener que encargar otro sello cuando cambiamos de domicilio.

Hay un plazo de dos años para renovarlo, basta con enviar el nuevo sello escaneado por correo electrónico a la Oficina de Interpretación de Lenguas.

Carnet

En el anverso figurará la bandera de España, el escudo del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, la denominación “Traductor Intérprete Jurado”, nombre y apellidos, documento de identidad, número de traductor-intérprete jurado, país de nacionalidad, fotografía y una mención del Real Decreto 2002/2009. En el reverso, se mencionarán los idiomas y la fecha de nombramiento de cada uno de ellos.

Hay un plazo de cinco años para cambiarlo, podéis descargar el formulario para solicitar su expedición, sustitución, duplicación o modificación en la web del Ministerio de Asuntos Exteriores. Después de pagar las tasas correspondientes en una entidad bancaria (6,12€), se recomienda enviar el recibo del pago por correo certificado a la Oficina de Interpretación de Lenguas:

OFICINA DE INTERPRETACIÓN DE LENGUAS MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES
Plaza de la Provincia 1
28012 – Madrid

Desafortunadamente, no nos llegará el carnet a nuestro domicilio, tenemos que recogerlo en la Subdelegación del Gobierno.

Fechado

Una de las novedades es la obligación de indicar la fecha en la que realizamos la traducción tanto en la traducción jurada como en la copia del original (hablaremos de ella más adelante). Proponemos dos sugerencias para agilizar esta labor:

  • Hacer una plantilla en Word con la fecha del día en el encabezado o en el pie de página. Se puede personalizar el formato de la fecha en las Herramientas de encabezado y pie de página. Así, sólo tenemos que abrir esta plantilla, seleccionar el número de copias que sea necesario y pasar por la impresora la traducción jurada y la copia del original. Más cómodo todavía: activad la opción “Actualizar automáticamente”.

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  • Utilizar un sello fechador como el que vemos en organismos públicos y empresas. Muy vintage.

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Formato

Todos hemos oído hablar de historias rocambolescas sobre los requisitos que pueden exigir para la entrega de las traducciones juradas (grapas, encuadernados decimonónicos, con copia del original compulsada por un notario…). El BOE indica:

«A efectos de la comprobación de la autenticidad del original a partir del cual se ha efectuado la traducción, deberá acompañarse copia del mismo, sellado y fechado en todas sus páginas.»

Ojo con la frase: la copia debe incluir nuestro sello y la fecha, pero, ¿y la firma? Después de llamar a la Subdelegación del Gobierno de varias provincias, concluimos que, a juicio de los funcionarios, “es lógico que tengáis que firmar también el original pero no se menciona expresamente”, y nos remiten al correo del Ministerio para traductores-intérpretes jurados. Actualizaremos esta entrada en cuanto obtengamos una respuesta.

Muchos traductores ya adjuntaban una copia del original junto a la traducción, ahora es obligatorio. Y no hay “plazo de adaptación”, como los dos años del sello o los cinco años para el carnet: si vais a entregar una traducción jurada hoy mismo, imprimid también una copia del original. Esto obliga al cliente a facilitar una copia en buena calidad de su documento, un punto a nuestro favor.

Sin embargo, no hace mención alguna sobre cómo se debe adjuntar la copia del original a la traducción, ni si debe ir antes o después de la misma o si se añade como anexo. Desde Júramelo, hicimos hace meses una propuesta para la entrega de una traducción jurada con un original/copia: la traducción jurada iría grapada delante de la copia, pero no de forma que coincidiesen todos los folios, sino que la traducción tenía que estar un poco más abajo que la copia (de forma que sobresalgan los folios del original por encima de la traducción). Así, se puede estampar el sello de forma que se quede repartido entre la copia y la traducción para certificar, de alguna forma, que el original ha estado en nuestras manos. Es más fácil si veis el vídeo. 🙂

Tampoco se hace referencia al tipo de papel (timbrado o no), formato, encuadernado, o la posibilidad de utilizar el Certificado de Firma Digital de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. La APTIJ ha realizado ya alegaciones a este respecto.

Certificación

El nuevo modelo de certificación de traductor jurado es el siguiente:

«Don/Doña ……… (nombre y apellidos), Traductor/a-Intérprete Jurado/a de ……… (idioma) nombrado/a por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, certifica que la que antecede es traducción fiel y completa al ……… (lengua de destino) de un documento redactado en ……… (lengua de origen).
En ……… (lugar), a ……… (fecha)»

Ahora se hace mención expresa a nuestro nombramiento por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. Es la que debe aparecer en todas las traducciones juradas y puede ir acompañada de más fórmulas, una indicación que nos recuerda que, aunque esta certificación se debe traducir si se tiene que presentar en un organismo de otro país, siempre debe aparecer la fórmula en español.

En mi caso, acostumbraba a añadir a las traducciones un encabezado, donde mencionaba el nombramiento. Ahora que aparece por obligación en la certificación del BOE, quedaría así:

«[NOMBRE Y APELLIDOS], Traductor/a Intérprete Jurado/a de lengua [IDIOMA], certifica que la que sigue es traducción fiel y completa al español de [TIPO DE DOCUMENTO] redactado/a en lengua [LENGUA DE ORIGEN]:»

Antes de la fórmula de cierre, también añado otra, también actualizada:

«Esta traducción consta de XX páginas numeradas, fechadas, firmadas y selladas por el/la traductor/a intérprete jurada/o y está registrada bajo el número TIJ_14XXX de su protocolo junto a una copia del documento original, fechado y sellado por el/la traductor/a intérprete jurada/o.»

Estamos abiertos a más preguntas, sugerencias y correcciones. ¡Gracias a todos los que han colaborado y han compartido su experiencia a través de las redes sociales!

Y tú, ¿cómo te llamas?

A veces me preguntan por el título de traductor Snoopye intérprete jurado que llevamos los profesionales de esta especialidad en España. La duda suele ser que qué es eso de “jurado” y a qué o quién prestamos nuestro juramento. Buena pregunta, pero la verdad es que, salvo excepciones como en el caso de las interpretaciones judiciales, no existe juramento alguno. ¿Entonces por qué llevamos este atributo? Por lo visto, se ha quedado como relicto de una ordenanza de 1563 con el título “Que haya número de intérpretes en las audiencias, y juren conforme a esta ley” (fuente: ATIJC, Asociación de Traductores e Intérpretes Jurados de Cataluña). Se podría pensar que, desde entonces, en más de 450 años, hubieran cambiado muchos aspectos y también nuestra nomenclatura, pero la verdad es que, a nivel judicial, la legislación se sigue manteniendo el juramento y, por lo tanto, el título de “intérprete jurado”: “En las actuaciones orales, el tribunal por medio de providencia podrá habilitar como intérprete a cualquier persona conocedora de la lengua empleada, previo juramento o promesa de fiel traducción.” (Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, fuente. Ver también el Portal Europeo de e-Justicia “Encontrar un traductor o intérprete jurados – España”).

La doble condición de traductor e intérprete fue ignorado por la legislación española durante mucho tiempo –hablando sólo de “intérprete jurado”–, hasta que en 2009 surgió una nueva normativa con el Real Decreto 2002/2009 que introdujo, entre otros, el siguiente cambio: “A efectos de actualizar y ampliar el horizonte de estos profesionales, se ha considerado necesario reflejar, en su denominación, su doble condición de traductores/as y de intérpretes jurados/as, pues en su labor desempeñan ambos tipos de funciones.” Y es que, aunque el antes citado juramento suele limitarse a la interpretación judicial, en términos generales siempre se ha hablado “traductor e intérprete jurado” para referirse a cualquier profesional con nombramiento oficial, y no sólo en España sino también en países de habla inglesa (“sworn translator and interpreter”), en Italia (“traduttore e interprete giurato”), en Francia (“traducteur et interprète assermenté”). En otros países de habla hispana, la denominación puede variar entre “traductor público”, “traductor certificado” y “traductor oficial” para referirse a la misma figura. Por cierto, esta última variante se usa a menudo para cubrir todas las denominaciones citadas y transmitir la idea de que se trata de un título profesional otorgado por el Estado, y no un título particular o privado.

Un caso interesante son los países de habla alemana, ya que cuentan con diversas denominaciones que suelen reflejar la vía de acceso a este título. En Alemania, los traductores e intérpretes habilitados para trabajar para los juzgados también deben prestar un juramento. Aun así, según qué región, su título varía, por ejemplo, entre “öffentlich bestellter Übersetzer/Dolmetscher” (literalmente: “traductor-intérprete nombrado oficialmente”) o “öffentlich bestellter und beeidigter/vereidigter Übersetzer/Dolmetscher” (“traductor-intérprete nombrado oficialmente y jurado”). Y es que dichos profesionales reciben un nombramiento oficial, pero no del Estado sino de un tribunal regional y sólo para ejercer en la región correspondiente (información en alemán del BDÜ). En Suiza, a su vez, se habla de “vereidigter Übersetzer” (“traductor jurado”, aunque engloba también la figura del intérprete jurado), mientras en Austria lo llaman “allgemein beeideter und gerichtlich zertifizierter Dolmetscher” (“intérprete jurado y certificado por el juzgado”, incluyendo la labor del traductor jurado.).

Menudo lío, ¿verdad? ¿Tal vez traductor e intérprete juradodebería hacerme llamar “traductor e intérprete jurado oficial, certificado, habilitado o nombrado oficialmente por el Estado o por el juzgado competente”? No, porque a) sólo puedo llevar el título que realmente me haya otorgado el organismo competente, y b) ¡no cabría en mi sello!

La crisis de identidad de la traducción

Leímos este artículo en JALTranslation.com, y  su autor, Joseph Lambert, nos ha dado permiso para traducirlo y publicarlo aquí, para disfrute y reflexión de todos. 🙂

En el artículo de hoy quiero echar un vistazo al contenido y uso de algunas citas famosas de la historia de la traducción, en un intento de explorar la curiosa manera en la que se ve la traducción, y en la que la traducción se ve a sí misma.

Durante mucho tiempo la traducción ha luchado con su identidad de actividad de supuesta segunda clase, con su vínculo derivativo con la escritura, las implicaciones de subordinación de seguir las palabras de otra persona, y el sentimiento de desconfianza que inspira el proceso, factores que alimentan un estereotipo bastante poco favorecedor.

Por tanto, es natural que los que la practican quieran influir en la manera en la que se ve su actividad, y como tal, a menudo a la hora de hablar de traducción vemos menciones a la maestría artística necesaria y a la inconmensurable complejidad de nuestra tarea. Por desgracia, me da la impresión de que esto se hace para minimizar ansiedades subyacentes en corazón de la profesión, como la invisibilidad o la falta de importancia.

Al repasar una colección de las citas más frecuentes sobre la traducción, tenemos un panorama perfecto de esta situación: la mayor parte cae en dos categorías bien diferenciadas que caracterizan el estado de nuestra profesión desde un punto de vista psicológico, y que finalmente bordean una visión bipolar de la imagen de la traducción, y un complejo de inferioridad bastante serio.

El primer grupo de citas (los ejemplos en verde, a continuación) están llenos de una grandeza que asegura que la traducción es lo más importante del mundo, quizá compensando de más por ansiedades subyacentes, como manera de justificar la elección de esta carrera profesional, y supuestamente reforzando su status profesional (podemos ver ecos de esto en el último libro de Lawrence VenutiTranslation Changes Everything).

En el segundo grupo, mientras tanto (ejemplos en rojo, a continuación) se muestran directamente las preocupaciones subyacentes sobre falta de mérito, la incapacidad a la hora de enfrentarse a nuestra actividad, y finalmente vuelve a las inseguridades que hemos mencionado antes. Estas citas refuerzan la imagen negativa relacionada con la copia (por ejemplo: la traducción es «un eco») y destacan las ideas de fracaso y pérdida.

Mientras que la auténtica imagen de la traducción está quizá en algún lugar en el medio, es fascinante ver el contraste entre los puntos de vista: las impresiones que nos transmiten son auténticamente increíbles o totalmente descorazonadoras, pero rara vez algo diferente.

Hay una cita de Edith Grossman que creo que alcanza un buen equilibrio y da una imagen valiosa de la traducción: «Una traducción no se hace con papel de calco. Es una interpretación crítica».

[Citas del equipo verde]

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  • La traducción es una de las poquísimas actividades humanas donde lo imposible ocurre por principio. —Mariano Antolín Rato
  • Los escritores hacen la literatura nacional y los traductores hacen la literatura universal. —José Saramago
  • Los traductores son los héroes en la sombra de la literatura, los instrumentos a menudo olvidados que hacen posible que diferentes culturas hablen entre sí, son los que nos han hecho entender que todos nosotros, desde cada rincón del planeta, vivimos en el mismo mundo. —Paul Auster
  • Sin la traducción, viviríamos en regiones fronterizas con el silencio.   —George Steiner
  • La traducción es el sistema circulatorio de las literaturas del mundo. —Susan Sontag
  • La traducción es aquello que todo lo cambia, para que nada cambie. —Günter Grass
  • La traducción no es una cuestión únicamente de palabras: es hacer comprensible toda una cultura.—Anthony Burgess
  • La traducción es todo un misterio. Cada vez tengo más claro que el arte de escribir es en sí traducir, o más parecido a traducir que cualquier otra cosa. —Ursula K. Le Guin

[Citas del equipo rojo]

  • Poesía es lo que se pierde en la traducción.  —Robert Frost
  • En lo que se refiere a la escritura moderna, rara vez es satisfactorio traducirla, aunque puede ser fácil. La traducción se parece mucho a copiar cuadros.  —Boris Pasternak
  • Nada que haya sido armonizado por el toque de la Musa puede llevarse a otro idioma sin destruir su dulzura.  —Dante
  • La traducción es pecado.  —Grant Showerman
  • La poesía no puede ser traducción.  —Samuel Johnson
  • La traducción es, en el mejor de los casos, un eco. —George Borrow
  • La traducción es el arte del fracaso.  —Umberto Eco
  • Lo que se pierde en la buena o incluso en la excelente traducción es precisamente lo mejor.  —Karl Wilhelm Friedrich Schlegel
Para mí, el lamento de Eco resumen perfectamente la visión bipolar de la traducción que ha dominado la historia: un aire general de futilidad, combinado con la elegante etiqueta de que la traducción es un arte.

Para mí, el lamento de Eco resumen perfectamente la visión bipolar de la traducción que ha dominado la historia: un aire general de futilidad, combinado con la elegante etiqueta de que la traducción es un arte.

 


Hoy en día, las citas positivas aparecen a menudo en los círculos de traductores y no se puede negar que es agradable leerlas. Nos proporcionan un cierto reconocimiento y nos permiten convencernos a nosotros mismos de que la traducción es igual a la escritura, o incluso la supera. Nos convertimos en «héroes«, salvadores culturales o lectores con superpoderes que hacen «lo imposible» por el bien del universo.

Más allá de su extravagancia, en cualquier caso, el principal problema se encuentra en el hecho de que al usar estas citas dentro de los círculos de traductores (como es a menudo el caso) miramos hacia dentro, dándonos palmaditas en la espalda, alabando el hecho de que llegamos a este objetivo «imposible» todos los días, mientras que el mundo exterior aún no puede ver la importancia de nuestro trabajo.

La traducción necesita desarrollar una imagen más amplia para que pueda verse como una profesión legítima, y lo que necesitamos cambiar son esas percepciones desencaminadas que existen sobre qué implica nuestra tarea. Fuera de la traducción el tópico más común es que hay cosas que se «pierden» en la traducción, y eso nos hace quedar mal. En términos profesionales, mientras tanto, la traducción a menudo se ve como una actividad a tiempo parcial, que puede realizar cualquiera con un cierto conocimiento de un segundo idioma, en su tiempo libre, para sacarse un dinerillo extra.

En las escuelas (al menos en el Reino Unido) se nos enseña desde el principio que la traducción es simplemente una manera de asegurar la comprensión. Cuando nos encontramos con la frase «traduce este fragmento» en un examen es para demostrar que hemos hecho los deberes de vocabulario: las ideas sobre contextos completos o culturas se ignoran completamente.

En ningún sitio se menciona que tanto de nuestra literatura, tanto del mundo a nuestro alrededor ha pasado por este proceso de traducción, lo que nos deja con la implicación de que simplemente se trata de cambiar una palabra por otra.

A menudo he intentado eliminar mitos como estos en mi blog demostrando la complejidad de la tarea en cuestión pero pretender que creamos obras de arte o que cambiamos el mundo todos los días (como se puede ver más arriba) parece un intento de compensar en exceso un complejo de inferioridad, dada la realidad de la situación. De hecho, esto a su vez alimenta una falta de credibilidad profesional, puesto que no podemos esperar que nos tomen en serio si hacemos unas afirmaciones tan extravagantes más allá de nuestra propia comunidad.

Al final, es posible que ideas como que «una buena traducción no se nota» estén muy imbuidas (hasta el punto de convertirse en el ideal por el que las traducciones se juzgan en muchos contextos profesionales) pero aun así podemos aumentar la visibilidad de lo que hacemos. Por desgracia, si exageramos al hablar de lo que requiere nuestro trabajo, o nos dejamos caer en la autocompasión, estamos yendo en dirección contraria.

Está claro que hay mucha gente aún que malinterpreta la traducción, y quizá lo que hace falta es centrarnos en explicar de manera clara y consistente qué nos jugamos como comunidad, más allá de los confines de la disciplina o la profesión, de modo que puedan aprender a confiar en la traducción y valorarla por lo que es.

Lo que es cierto de momento es que la traducción tiene que tener más seguridad en su propia identidad. Nuestra incapacidad de proporcionar perfección ha llevado gradualmente al desarrollo de una profesión que parece ser indebidamente insuficiente. Necesitamos no solo estar convencidos de nuestro propio valor, sino también ser realistas so re el valor que ofrecemos si queremos superar este dilema de identidad profesional.

Este artículo apareció primero en JALTranslation.com y  su autor es Joseph Lambert. Traducción de Begoña Martínez. Ilustraciones de las citas hechas con Instaquote en un momentillo.