Can translation professionals really achieve true international mobility?

Hoy os traemos un artículo de Louise Taylor. Disfrutad.

We hear a great deal about the freedom that the modern world offers, with freelance working and technological advances opening up the possibility of enjoying the nomadic lifestyle while still having a flourishing career. But before you pack your sun-cream and book those plane tickets, it might be worth doing a bit of research online to find out how truly mobile we are when it comes to living and working overseas.

Professional translation is a career that naturally lends itself to the idea of working overseas. Fluency in two or more languages can certainly open doors and make the transition to a new country much more smooth. From chatting to the locals about the best natural swimming spots to uncovering hidden gastronomic gems too tiny to make it onto the likes of TripAdvisor, speaking the local language will allow you to experience international travel in a way that monolinguals rarely can.

However, there’s a big difference between enjoying travelling and achieving true international mobility, where you’re not tied to any particular country and free to take off at will for foreign shores. Sadly, we live in a world driven by bureaucracy and paperwork can present a huge barrier to mobility. Whether its visa requirements or residency paperwork, national and local officials in many countries seem to delight in putting would-be free spirits through the wringer when it comes to having the right stamps on the right bits of paper. Not many of those who dream of flitting their way around the world picture queuing inside poorly air-conditioned government buildings for hours on end, but this can be the sad reality in many cases.

Fiscal matters present another barrier to true freedom of mobility. Regardless of where you travel and with what frequency, you have to be a tax resident somewhere. That means complying with local filing requirements and deadlines, no matter where you may be working from or which country your clients are in. In fact, cross border working can be a financial minefield, particularly when it comes to matters like sales tax and social security payments. A good accountant can be a real help, but truly international financial support services are hard to find. Many accountants specialise in their own country’s taxation laws, not those of two or more countries.

While all this may sound somewhat negative, it is sadly realistic. To have a professional career means paying taxes, which means paperwork and deadlines. For those who work freelance, the burden falls on them as individuals to sort these things out. In the same vein, to head overseas in order to work and/or live means satisfying certain visa and residency requirements.

That’s not to say that the nomadic lifestyle is impossible. Not at all. It’s just that it involves rather more research and planning than the dream of sipping cocktails while sunning oneself in a hammock brings to mind, if everything is to be done properly. It’s worth doing much of this research upfront before you set off. After all, why spend hot afternoons paying to sit in crowded internet cafés when you could sort out many of the details from home before you leave?

Real international mobility is a wonderful dream and it’s true that technology has brought us much closer to achieving it. Those who provide translation services are well positioned to pursue that dream. Their linguistic expertise puts them ahead of many would-be globetrotters in terms of the experiences they can look forward to. While paperwork requirements and fiscal matters will no doubt consume a fair amount of time for those planning to work their way around the world, they shouldn’t prove to be an insurmountable barrier. We might not have achieved true international mobility yet, but we’re certainly getting closer.

Louise Taylor is the content writer of the Tomedes Blog.
Tomedes is a provider of professional translation services for business customers and individual clients.

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Crónica de un intérprete de refugiados: viaje de ida y vuelta

Por Miguel Adame Díaz

Miguel Adame Díaz es traductor e intérprete jurado de árabe especializado en Extranjería, apasionado de la buena música, del buen comer y triatleta en ciernes.

+ info: www.lenatakalam.net

Que la profesión del intérprete se antoja camaleónica es algo de sobra conocido para el que la ejerce. Y que las situaciones a las que nos enfrentamos son variopintas, también.
Cuando hace un año volaba hacia Lesbos, Grecia, para colaborar como intérprete de árabe y asistir a los cientos de refugiados que cada día llegaban a sus costas, me preguntaba en qué momento se había llegado a este punto de no retorno. Y a mi llegada, al entrar a trabajar de lleno en los campos de refugiados, recuerdos de viajes pasados a Siria se agolparon en mi mente: ¿qué sería del conductor de autobús de la línea Damasco-Alepo, del anciano barbero del Barrio damasquino de Souq Saroujah o de la pequeña pensión del centro de Alepo en la que solíamos alojarnos? Gente corriente, gente de a pie que, muy probablemente, también haya huido de una guerra civil que nunca nadie pensó que llegaría a ocurrir, o no al menos de esta forma.

Y, en este ámbito, los casi dos meses que pasé en Lesbos colaborando con Médicos del Mundo resultaron sencillos desde el punto de vista de la interpretación, aunque agotadores teniendo en cuenta la intensidad de cada jornada. Las asistencias consistían en interpretaciones consecutivas árabe<>español/inglés durante las exploraciones médicas a los pacientes en la consulta, en la llegada de los refugiados que en pateras arribaban a las costas griegas y durante el asesoramiento jurídico que distintas oenegés y autoridades ofrecían acerca de los procedimientos existentes para el registro en las oficinas del FRONTEX y las solicitudes de Protección Internacional o asilo en alguno de los países miembros.

La situación, no obstante, ha cambiado y mucho de un año para acá: los refugiados ahora no pueden continuar su viaje hacia Europa central cuando pisan territorio comunitario. A su llegada a Grecia y según su nacionalidad y si viajan solos o en familia, son ubicados en los campos de refugiados rehabilitados a tal efecto y que funcionan como un CIE al uso aquí en España para, posteriormente, ser realojados en cualquier centro del país heleno a la espera de su reubicación en el país al que hubieran solicitado la Protección Internacional.

Por mi parte y ya de vuelta a España, semanalmente asisto como intérprete en las escasas entrevistas de solicitud de Protección Internacional de los escasos refugiados que están siendo reubicados en nuestro país. Los procedimientos administrativos son muy parecidos a los de Grecia y las interpretaciones consecutivas bastante más llevaderas (sin agua ni nieve ni frio de por medio, y con los pies secos…)

Y la vida, que no deja de ser sorprendente, me ha regalado un momento fantástico que le hace a uno recordar que la profesión de intérprete puede llegar a ser, y de hecho es, fascinante: reencontrarte con un refugiado sirio al que hace un año asististe como intérprete en Lesbos y al que aquí vuelves a asistir es, además de casual, un atisbo de esperanza en todo este desastre humanitario, por lo que desde España seguiremos trabajando para recibirlos con la misma dignidad con la que ellos buscan un lugar en el que vivir.

Refugiados, sean bienvenidos.

Aumenta el número de denegaciones de nacionalidad española

Hace unos días, la página web Parainmigrantes publicó un artículo sobre la denegación de ─muchos─ expedientes de nacionalidad pendientes desde 2014.  Con todo lo que está pasando en el mundo en este momento, sobre todo lo relativo a las crisis humanitarias e inmigración, nos hemos decidido a hablar al respecto, ya que, como traductores jurados, de cierta manera, ayudamos a que los papeles que se deben presentar en tal expediente esté en regla (con la traducción jurada de algunos documentos).

Prohibido pasar. Imagen de Pixabay.

Prohibido pasar. Imagen de Pixabay.

¿Qué está pasando?

A veces parece que la humanidad no tenga fe en sí misma y en su capacidad de convivencia. Una de las razones es que aparecen cada vez más mensajes que nos separan de los demás y menos de los que nos unen: acerca de las ideas políticas, las religiosas, el género, el color o la raza, la procedencia…, y un largo etcétera. Entre ellos están los problemas que casi todas las naciones encuentran para lidiar con el creciente número de migrantes y las opiniones que surgen al respecto.

Se teme por las consecuencias sociales, económicas y culturales que esto podría tener. Statista, uno de los mayores portales de estadísticas del mundo, recopiló y publicó las preocupaciones de cada nación. En España, la ganadora, con un 71 %, es el desempleo. La preocupación de otros países, como Francia y Turquía,  es el terrorismo.

Lo que le preocupa a cada país, de Statista

Lo que le preocupa a cada país, de Statista

¿Por qué?

¿Cómo no le va a preocupar el desempleo a un país que lleva sufriendo una crisis económica desde 2008?¿Cómo no le va a preocupar el terrorismo a un país que ha sufrido siete atentados en lo que llevamos de año (y otro tres)?

Sin embargo, la gran mayoría de personas que recibimos vienen huyendo de lo mismo que nosotros tememos. Además, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, garantiza que la inmigración aporta muchísimas ventajas, tanto demográfica como económicamente.

Entre sus afirmaciones, destacan:  «es el motor para el crecimiento económico», «si los países con población en envejecimiento pueden facilitar que refugiados e inmigrantes se hagan un camino en la economía, todo el mundo saldrá beneficiado», «las pruebas demuestran que los inmigrantes trabajarán más y contribuyen más a la economía con impuestos que a hacer uso de los servicios públicos».

Ahora, es verdad que el número personas migrantes y refugiadas es muy elevado, pero, como declara Philippe Douste-Blazy, consejero especial de las Naciones Unidas, una buena organización de gobierno puede solucionar los problemas relacionados con ello. Citando al consejero: ahora, ¿quién es capaz de rechazar a esos seres humanos?, ¿quién?

Cooperación. Imagen de Pixabay

Cooperación. Imagen de Pixabay

¿Por qué se deniegan expedientes de nacionalidad?

Normalmente, se dan razones basadas en la burocracia: «falta tal papel», «este debe presentarse con ese otro» y así. Las razones más ideológicas son difíciles de descifrar y os animamos a informaros y a formaros una opinión propia, como buenos ciudadanos democráticos que deseamos que seáis.

La buena noticia, es que aún queda una esperanza, que es interponer recurso de reposición. En otras palabras, es reclamar una vez que se sabe la causa de la denegación.

Imagen de Parainmigrantes.info

Imagen de Parainmigrantes.info

¿Qué documentos del expediente deben presentarse con su traducción jurada?

Si quieres presentar el expediente de nacionalidad y procedes de un país de habla no española. tienes que presentar algunos documentos con su traducción jurada. Estos documentos son los certificados de:

  • nacimiento
  • antecedentes penales

Desde Júramelo, te podemos ayudar a completar tus trámites con la traducción jurada y puedes pedir presupuesto sin compromiso. Para empezar, puedes consultar una serie de artículos sobre la nacionalidad que ya escribimos en el blog para hacerte una idea de qué trámites vas a tener que llevar a cabo o sobre cómo hacerlo:

  1. «El español, ¿nace o se hace?»
  2. «El español, ¿nace o se hace? La nacionalidad por domicilio»
  3. «La nacionalidad española: opción o carta de naturaleza»
Consulta el precio de la traducción de tu certificado de nacimiento

¡Mucha suerte!

Fuentes: